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Truco o Trato; Colinas sangrientas, Bood Creek y Cabin Fever 2

Warner PremierEn octubre de 2009 sucedió un hecho bastante insólito: salió a la venta en dvd en España la película Truco o Trato (Trick’r Treat, 2008), de Michael Dougherty. No había pasado por las salas de cine —ni aquí ni en Estados Unidos—, ni se la había publicitado especialmente. Sin embargo, la primera tanda de dvds que llegó a las tiendas del centro de Madrid se agotó en un par de días. Mucho tiempo hacía que esto no pasaba: preguntabas al dependiente de un establecimiento comercial, y te respondía automáticamente «agotado»..., porque no eras el primero y, seguramente, no serías el último. La segunda remesa de Truco o Trato llegó un par de semanas más tarde, y también voló de los estantes.

¿Qué ha pasado para que, hasta hace muy pocos años, si una película salía directa al mercado del dvd —o vhs— fuera denostada, y ahora se agote? Y, más, tratándose de un producto de terror. Este género suele ser caldo de subproductos, lo sabemos bien los que somos fieles seguidores del mismo. Sin embargo, tanto el año pasado como este, nos han deparado unas cuantas sorpresas.

Digamos que, hasta hace muy poco, nadie se gastaba un euro ni un minuto de su tiempo en elaborar mínimamente un producto directo a dvd. Así, las grandes productoras daban salida a los excedentes al mercado doméstico, ahorrándose el pasar por cines, abaratando costes al saltarse la exhibición y llegar directamente a la distribución. Por otro lado, el dvd también ha sido, como lo era el video, el mercado del coleccionista, de las reediciones, la forma de «exhibir» o «reexhibir» lo que no se veía en cines. A fin de cuentas, dos caras de la misma moneda.

Las razones del cambio, realmente, son difíciles de determinar. Y no creo que sean intencionadas ni hayan sido meditadas por un ejecutivo en un despacho de una productora. Supongo que tiene bastante que ver Internet y el candente tema de las descargas ilegales. Suponiendo que sean ciertas las cifras de pérdidas que anuncian las productoras, lo cierto es que hay mucha gente que no ve la película en cine y se la descarga. Así, como se ha mencionado antes, un producto, uno que no sea excesivamente caro, puede compensar costes más rápidamente si en su explotación no se considera la exhibición cinematográfica. Por otro lado, este tipo de dvds no suelen salir a la venta al mismo precio que el que ha pasado por la sala de cine. Y, si la película no tiene buena acogida, siempre es más barata una tirada de mil copias en dvd que una de cien en celuloide.

Alien raiders No sé cuál fue la pionera pero, desde luego, como distribuidora directa a dvd, es Warner la major que ha demostrado que ese mercado puede ser un filón. Tras tanteos anteriores, se deciden a lanzar en formato doméstico las películas de Raw Feed, productora creada por Tony Krantz (productor de la serie 24) y Daniel Myrick (co-director de El Proyecto de la Bruja de Blair). Los productos de Raw Feed son interesantes y apañados: rodados en digital, siempre tienen un punto original en sus propuestas, algo que los separa del tópico. El esfuerzo, por tanto, está en esta originalidad del guión antes que en alardes técnico que, obviamente, no pueden permitirse. Como ejemplo, Alien Raiders (2008), de Ben Rock, una de extraterrestres asesinos sin apenas efectos especiales... pero de eso no te das cuenta hasta que no la has terminado de ver y la analizas. El argumento de la película es lo suficientemente interesante como para que no eches en falta nada. Las otras películas de Raw Feed son: Rest Stop (2006), de John Shiban; Sublime (2007), del mismo Tony Krantz; Believers (2007), del mismo Daniel Myrick; Otis (2008), de nuevo de Tony Krantz; la mencionada Alien Raiders, y la secuela de Rest Stop, Rest Stop: Don´t Look Back (2008), de Shawn Papazian.

La producción de Raw Feed desaparece en 2008 y pocas noticias se pueden encontrar de la misma desde Alien Raiders. Esperemos, simplemente, que se trate sólo de un paréntesis. Paralelamente, Warner estrena Warner Premiere, su división propia para productos en dvd. Entre sus primeros lanzamientos como distribuidora se encuentra Return to House on Haunted Hill (2007), de Victor García, secuela de la exitosa House on Haunted Hill, de William Malone, producida, al igual que su predecesora, por Dark Castle —la productora de Robert Zemeckis y Joel Silver, centrada en el cine fantástico—. Al margen de la calidad de la misma —bastante floja—, parece ser que es la peli que demuestra el potencial del cine de terror en dvd, pues el dinero que recauda con alquileres y ventas es bastante considerable; a parte de que, al ser secuela de una película de éxito, se distribuye bastante bien por todo el mundo.

Probablemente, considerando estos hechos, Warner se decide a decir sí a Colinas Sangrientas (The Hills Run Red), 2009, de Dave Parker. El mismo director cuenta en los extras del dvd cómo su particular homenaje al slasher (las pelis de asesino psicópata, a ser posible enmascarado, que mata a adolescentes, a ser posible descerebrados) pasó de ser un proyecto pequeño a convertirse en algo grande —siempre dentro de los márgenes del dvd—, cuando Warner entró en el proyecto.

En España, Colinas Sangrientas salió a la venta a la par que la mencionada Truco o Trato, y corrió igual suerte: o sea, se vendió como rosquillas. Warner la promocionó por festivales, aunque no fuera a exhibirla, pero con ello generó grandes expectativas..., que se cumplieron cuando, por fin, se pudo ver la película. Es la historia de Tyler, un estudiante de cine obsesionado con Concannon, un director de cuya única película, Colinas Sangrientas, sólo se conserva un trailer en bastante mal estado, y que lleva desaparecido, probablemente muerto, desde los años ochenta. Tyler localiza a la hija de Concannon, una prostituta yonqui de un bar de carretera, y consigue convencerla para que les lleve, a él y a dos de sus compañeros de la escuela de cine, al lugar donde se rodó Colinas Sangrientas... y, obviamente, allí se desata el terror. Lo que diferencia a esta película de los mil slasher que nos llegan al año es que tiene sólidos personajes principales, una historia interesante —que dura más allá de la masacre, no es una mera excusa para llegar a los crímenes—, está bien rodada y plagada de homenajes más o menos incofesos para el amante del cine de terror, a quien va dirigida clarísimamente. ¿Por qué esta película va directa a dvd, y otras mucho más flojas y menores, como Hermandad de Sangre (Sorority Row, 2009), las vemos en cine? No lo sé. Y no me importa, siempre y cuando las termine viendo y acaben llegando a España de algún modo. Pero es una pena. Porque con Colinas Sangrientas, en una sala de cine a oscuras, con pantalla grande, nos hubiéramos llevado unos buenos sustos.

Cabin fever 2Otro claro ejemplo de cómo se puede ofrecer un buen producto directamente en dvd es el de Cabin Fever 2: Spring Fever, de Ti West, (2009). Ojalá que, animados por los buenos resultados de este tipo de productos, los directivos de Lionsgate, el estudio responsable de la saga Saw y otras mil películas de terror, aun en momentos en los que nadie quería hacer cine de género, consideraran que, teniendo un buen guión, lo mejor era contratar a un buen director. Y el elegido fue, ni más ni menos, Ti West. Este hombre debe ser lo más parecido en terror a Quentin Tarantino para el cine más generalista. Rueda como dios, le encanta hacerse homenajes a sí mismo y al cine que adora, generalmente de los ochenta, y genera tantos odios como pasiones (veánse, si no, las referencias a sus dos películas anteriores más famosas: The Roost, 2005, y The House of the Devil, 2009: o se adoran, o se detestan). Así, su secuela del filme de Eli Roth es como debe ser una segunda parte: la catástrofe crece en intensidad —en la primera, era una infección aislada en una cabaña, en ésta llega a todo un pueblo—, cambia el tono, cambian los personajes —no todos—; es, en definitiva, una película muy diferente para una historia muy similar pero con variaciones: la bacteria «comecarne» consigue escaparse de la montaña y llega, a través del agua, hasta un pueblo cercano. Divertida, aterradora y gore, es de esas pelis que sabes que puedes recomendar sin problemas a espectadores desprejuiciados —y con estómagos blindados— porque se lo pasarán en grande con ella.

Sin embargo el dvd, a pesar de haber demostrado ser un mercado a tener en cuenta por los creadores, no se ha quitado el estigma de encima. Los mismos ejecutivos de las majors americanas lo siguen viendo como un vertedero. Un castigo. Es el caso de lo que ha sucedido, últimamente, con Town Creek, la última película de Joel Schumacher. Es especialmente llamativo porque, por un lado, se trata de una película de un director conocido y autor de bastantes éxitos; por otro, se trata de otra producción de Lionsgate. No es la primera vez que esta empresa hace algo así: el estudio no quedó satisfecho con Midnight Meat Train (2007) y también la relegó al mercado doméstico. El caso de Town Creek es más extraño, si cabe, porque sí ha tenido estreno en cines, pero en el circuito secundario americano, los cines viejos, aquellos de localidades que no son relevantes a efectos de taquilla y rescatan éxitos del año anterior. En estas condiciones, nadie podía, por tanto, reconocer una película que no había pasado por el mercado de primera línea. Lionsgate no ofreció datos del número de copias, siquiera, y corre el rumor por internet de que la única crítica que existía de su estreno en cines era de un espectador que había pagado por verla un dólar y medio. Town Creek cuenta la historia de Evan Marshall, un joven marcado por la desaparición de su hermano Victor después de que volviera de la guerra de Irak. Sin embargo, una noche éste regresa a casa pidiéndole ayuda para terminar una misión... en una granja de una población cercana, donde parece haber estado preso los últimos años de su vida. Allí, se enfrentan con un extraño poder milenario encarnado en un ser parecido al de Jeepers Creepers de Victor Salva. La película no está nada mal, y tiene un punto tan bizarro y loco en su desarrollo que bien puede convertirse en un producto de culto en los próximos años, y si no al tiempo.

Truco o trato... Pero quizás, el caso más llamativo de todos sea el de la película que se menciona al comienzo de estas líneas, Truco o Trato (Trick’r Treat, Michael Dougherty, 2008). La saga Saw, de Lionsgate, lleva varios años siendo el producto estrella el día de Halloween en Estados Unidos. Cada una de sus seis secuelas se ha estrenado en dicha fecha, y sus seguidores no fallan a la cita. Las arcas de la productora lo agradecen, claro. Warner andaba buscando una película que pudiera hacer la competencia a Lionsgate en este terreno, y encarga el proyecto a Michael Dougherty y Bryan Singer, que acababan de trabajar juntos en el guión de Superman Begins. Ambos comienzan a desarrollar un formato para, en el caso de que la película tuviera éxito, poder sacar secuelas por Halloween todos los años. Y lo encuentran.

Una vez comenzada la producción de la película, sin embargo, Superman Begins se estrena en cines y no es el bombazo en taquilla que se esperaba. Sea por esto, que es lo que se rumorea, sea por cualquier otro asunto, Truco o Trato se rueda, se monta, y está a punto de ser encerrada para siempre en un baúl de un archivo de la Warner... hasta que, el año pasado, se deciden a estrenarla en dvd sólo en Estados Unidos. La acogida de la cinta es tan buena que se amplia la distribución hasta llegar a gran parte del mundo, incluida España donde, como ya se ha contado, prácticamente se agotan sus dos primeras remesas.

Truco o Trato es una maravilla a prácticamente todos los niveles. Se compone de cinco historias que tienen lugar en la noche de Halloween pero, a diferencia de otras propuestas similares, como Creepshow, se han estrujado el cerebro para que no haya ninguna trama de relleno y, lo más importante, estén entrelazadas y mínimamente interconectadas. Todo en esta película es de una calidad exquisita: fotografía, banda sonora —de las mejores del 2009, en bastantes quinielas—, interpretación, montaje, efectos especiales... Una obra cuya máxima es la diversión, pero una diversión inteligente, nada barata: en sus subtexto, está la explicación de porqué son importantes los mitos. Su prodigiosa estructura consigue, además, como era una de las inquietudes originales de Warner, convertirse en formato... aunque no parece que vaya a repetirse. Pese a la buena acogida de la película tanto a nivel de ventas como de crítica, no hay ni un solo rumor de que la productora vaya a sacar el año que viene, por Halloween, aunque sea directa a dvd, una secuela. Y los que la hayan visto —y los que tengáis intención de verla, pues se encuentra en casi todos los videoclubs españoles— verán que el material permite continuaciones con muchísima más holgura que la infinidad de segundas partes que se suelen hacer.

Sea como sea, conviene estar atentos a los estrenos en dvd. Porque, por fin, se ha convertido en un mercado muy a tener en cuenta a la hora de ver buen cine, al margen de las salas.

 

© 2010, Manuel Gay Moreno

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