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La vida a través de la cámara

Siguiendo con la magnífica serie de documentales de la televisión pública norteamericana PBS, de la que ya comentamos en el anterior número de El Impostor New York, a documentary film de Ric Burns, abordamos un documental de la serie American Masters: Annie Leibovitz, una vida a través de la cámara, aunque una traducción más fiel sería la vida a través de la lente.Dirigido por su hermana Barbara resulta un documental muy familiar, muy íntimo sobre la fotógrafa más famosa de los últimos tiempos. Mientras realiza una sesión de fotos en Versalles con los protagonistas de Maria Antonieta de Sofía Coppola para la revista Vogue y ultima la selección de fotografías para la exposición Annie Leibovitz vida de una fotógrafa 1990-2005 producida por el Brooklyn Museum que se expuso en Madrid el pasado verano, se hace repaso a la vida y a la carrera de la retratista de celebridades por excelencia.

De su infancia, de base en base militar, de las que nos ofrecen imágenes en Super 8 realizadas por su madre, rescata los constantes viajes en coche, viendo la vida a través del cristal de la ventanilla, como lo haría más tarde a través del cristal de la lente de las cámaras fotográficas. Fue en Filipinas, uno de tantos destinos de su padre, donde Leibovitz realizó sus primeras fotografías, como un hobbie en un lugar extraño. Más tarde, en los sesenta, en la Universidad californiana de Berkeley hizo un taller de fotografía que consistía en salir a la calle y fotografiar. Aquello, junto a un par de libros de Robert Frank y Henri Cartier-Bresson forman los cimientos de la primera etapa de Leibovitz.

La primera etapa, cuando comienza a trabajar en una revista que acababa de empezar llamada Rolling Stone, y en la que trabajaba gente como Tom Wolfe o Hunter S. Thompson , resultó ser el sitio perfecto en el momento adecuado. A finales de los sesenta California era el centro del mundo cultural. Siguiendo a los músicos en sus giras se forjó no solo la imagen de la revista sino su estilo como retratista. Sus primeros reportajes importantes consistieron en fotografiar a John Lennon y Yoko Ono, Bob Dylan, Fleetwood Mac, la salida de Nixon de la Casa Blanca… su estilo era pasar varios días junto a los protagonistas, hasta ser una más, y luego captar la atmósfera, el momento. En la gira de los Rolling Stones pasaba todo el tiempo con el grupo lo que la convirtió en la fotógrafa más famosa del rock y en amiga de las drogas.

La siguiente etapa, una década después, coloca a Leibovitz y la revista underground Rolling Stone trasladándose a la quinta avenida de Nueva York, en una sede de cuatro plantas con 40 despachos.  Allí se profesionalizó su estilo, intentó llevar las portadas de la revista a algún sitio que no fuera mostrar solo su rostro. Comenzó a usar atrezzo, a ambientar las fotografías. Actualmente no faltan los que achacan este estilo Leibovitz, que repite hasta nuestros días, a su incapacidad para sacar el alma del retratado, y que se apoya en escenas o decorados artificiales, ideas simples, y sobre todo en la propia personalidad del fotografiado para llegar a buen puerto. Es bastante probable, pero existe un estilo Leibovitz y eso es más cierto aún, y es innegable que funciona. La fotografía que marcó esa etapa y la carrera de Leibovitz es el reportaje de John Lennon desnudo abrazando a Yoko Ono en su cama, pocas horas antes del asesinato del genio de Liverpool a las puertas del edificio Dakota. La portada del Rolling Stone es probablemente la más famosa del siglo veinte.

La siguiente etapa de Leibovitz supone un cambio del mundo del rock al ambiente glamuroso de la revista Vanity Fair, tras un periodo en una cínica de desintoxicación. El documental nos muestra extractos de una sesión de fotos con George Clooney y Julia Roberts, donde Leibovitz, al igual que en la sesión de Maria Antonieta, trabaja rodeada de asistentes y abundante material, aniquilando la naturalidad de sus primeros trabajos pero alcanzado la fama definitiva y el título de retratista de las estrellas. Políticos, deportistas, actores, cantantes… nadie es alguien si no es fotografiado por la Leibovitz. La fotografía más importante de este periodo quizá sea la polémica portada de Demi Moore embarazada. Su maternal desnudez provocó a la parte mojigata de la sociedad americana, algo que impulsó a Vanity Fair en ventas.

La parte más personal del documental son los retratos y los recuerdos sobre Susan Sontag, pareja de Leibovitz. El viaje que, por iniciativa de Sontag, hicieron juntas a Sarajevo en 1993 es quizás lo más opuesto a lo que estaba realizando Leibovitz los últimos años. Aunque solo fue un paréntesis, nos da la oportunidad de ver a la Leibovitz de la primera etapa, en contacto con la realidad en la que está. Las fotos que realiza a su padre y también a Susan Sontag durante su enfermedad, incluso en su lecho de muerte son estremecedoras, tristes y por fin valientes.

 

© 2010, Aitor Aguirre


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