Y llegados al albor del siglo XXI, resulta que continuábamos varados (stuck in a moment) en nuestra propia inopia (and you are such a fool) y en medio de otros tantos cientos (into the hundreds), cual sucede en la algarabía de las confusas —por confundidas— voces (the other voices) de toda gran ciudad. Palabras, palabras, palabras..., como las que se entrecruzan en Nueva York, considerada por Bono «la ciudad de nuestro tiempo: el centro de la cultura occidental». No parece casual, pues, que el líder del grupo musical con mayor ascendiente de los últimos lustros fije la vista en la ciudad que concentra todas las culturas, precisamente para abarcar con su música a cada uno de nosotros.
U2 cambian de siglo y de tercio, despojados de la floritura electrónica, ya saciados de tanto —y tan bien— experimentar durante los 90, y parece como si volvieran por sus fueros. Se valen de un discurso preciso y maduro, con un lenguaje tanto en lo musical como en lo lingüístico realmente sencillo, pero de una sencillez laboriosa bajo la que subyace la profundidad de quien ha asimilado lo complejo.
Bien, y ¿qué podemos hacer cuando no parecemos ver un camino claro que recorrer? (no space to rent in this town). El tráfico está atascado (the traffic is stuck) y nosotros atascados cada uno consigo mismo y en medio del embotellamiento general (you´re on the road but you´ve got no destination). Como en Nueva York, donde puedes llegar incluso a olvidarte de mantenerte quieto (forget how to sit still), pero inquieto en tu viaje a ninguna parte (and you´re not moving anywhere). Llegados a este punto, la libertad en Nueva York se le antoja a Bono como un batiburrillo de opciones (in New York freedom looks like too many choices): demasiadas direcciones sin sentido para gracia y desgracia nuestra. En efecto, Nueva York sirve de paradigma de la megalópolis postmoderna, esto es, de la virtud de la pluralidad y su reverso tenebroso de relativismo. Hay cabida para todos, aunque nadie encuentra su lugar, flotando cada cual en su iceberg tras el naufragio, pero a flote al fin y al cabo (I hit an iceberg in my life, but you know I´m still afloat). Y todo iceberg con el que chocamos es uno de nuestros tantos prejuicios, humareda evanescente cuya fatuidad desconocemos (you don´t need it NOW).
Por lo tanto, atascados en nuestro miedo y sin poder —saber— salir, no queda otra que constatar una crisis de identidad (my mid life crisis) cuyo correlato social es la crisis de valores imperante, donde confundimos verbigracia que un terrorista tenga derecho a opinar para sí mismo con que tenga derecho a intentar fomentar tal opinión cuando ésta constituye por perniciosa un delito, y mucho menos todavía a hacerla efectiva a costa del perjuicio ajeno en lo que constituye ya un crimen manifiesto. You gotta live with your dreams, don´t make them so hard reza Bono en «The hands that built America», la canción que compuso para Gangs of New York (there´s a cloud on the New York skyline, innocence dragged across a yellowline). Y las manos que construyeron America, cuyo epicentro es Nueva York, tienen casi todas callos de inmigrantes. U2 le cantan a América y, con ello, a una tierra que nos representa —que debiera representarnos— a todos, pues se conjuga en ella cada etnia, religión y cultura, pese a que sabemos que la civilización ha llegado hasta hoy forjándose mediante un espeso río de sangre de hermanos contra hermanos (one blood).
U2 eran muy conscientes a comienzos del siglo presente de que nos hallábamos en una encrucijada, así como de que la primera reacción a la congestión del atasco es connaturalmente buscar una vía de escape. La causa, y Bono lo sabe bien, es que en la vida no suele suceder lo que se desea y espera que ocurra (but hope and history won´t rhyme) y luego de ello sobreviene la desilusión de la incomprensión (so what´s it worth) que suele derivar en una devaluada idea de nosotros mismos (tell me what´s wrong with me?). Escapar sería deseable a veces, pero todo refugio no acaba resultando real ni práctico a largo plazo (a place that has to be believed to be seen). El impulso de elevación y el escapismo aparecen como motivos conductores de buena parte del disco (been living like a mole, I need you to elevate me here). Además del single «Elevation», otras canciones de superior factura del disco, como «Wild honey» —el buen salvaje— persiguen la libertad en la compañía del ser querido (you were my shelter and my shade). Y lo mismo escuchamos en la deliciosa «In a little while» (a man dreams one day to fly, this hurt will hurt no more, I´ll be home in a little while), o cómo tocar el cielo con las cuerdas vocales rasgadas después de una noche de resaca. Esa búsqueda de fe desde la desesperanza (a friend to drown out the other voices, an expresión so clear and so true that it changes the atmosphere, only fly for freedom, love lift me out of these blues, and through your eyes I can see, take me to that other place) aparece en la práctica totalidad de canciones del álbum.
Ahora bien, ante el miedo a la incertidumbre se tiende siempre a buscar elementos del contexto que devuelvan la motivación perdida a la persona (you could lend a hand in return for GRACE). El valor de la búsqueda radica en que, a fuerza de ejercerla con determinación, se termina por educar la mente (you could educate my mind) para aprender a no dejar escapar (don´t let it get away) el hermoso día (it´s a beautiful day), que es AHORA y fue siempre, en vez de intentar escapar en vano de él. Luego si te encuentras atascado en un mal momento, considera que a buen seguro pasará (it´s just a moment, this time will pass) porque el corazón es como una flor capaz siempre de emerger en la más pétrea superficie (the heart is a bloom, shoots up through the stony ground) y después de cada tormenta llega la calma de la sabiduría (after the flood all the colours came out), pues ya se acepta lo que nos ofuscó al comprenderse lo que lo causaba. A partir de ahí no se tiene ya miedo de vivir «a mi manera» (I´m not afraid to live) y se recibe en consecuencia cada circunstancia sin condiciones previas que quedaron definitivamente atrás por estériles (you´ve got to leave it behind).
Bono compone las letras de todas estas canciones para que puedan servir de puente a quienes las escuchan hacia sí mismos, ya que cada cual es su propio puente que atravesar. Pero estas decentes melodías (I´m just trying to find a decent melody) sí nos hacen tomar conciencia al menos —qué menos— de los puentes arraigados en nuestras mentes (the leppers in your head) y se convierten en la canción que podemos entonar para aprender a hacernos a nosotros mismos mejor compañía (a song that I can sing in my own company). Y, mal que les pese a algunos, U2 no han llegado alto sin «elevarnos» a muchos con sus canciones a gran altura.
De manera que creer todavía en el amor esperando de él algo cierto (won´t you tell me something true) supone que los árboles continúen en leve medida impidiéndonos ver el bosque (I can´t see what you see) porque nuestra felicidad dependerá de lo que recibamos, y nos queda de hecho la duda de si ésta será cierta (but is there sweetness at all?) o más bien el sueño de una sombra. Pero el AMOR no es precisamente una cosa fácil (and love is not the easy thing) que uno recibe como premio o por azar sin más, sino una cuestión peliaguda que requiere gran coraje (be strong) por cuanto se trata sencillamente de DAR (something is about to give) sin esperar recibir nada a cambio y sin miedo ya, dado que nada queda a lo que aferrarse (what you don´t have you don´t need it now). Y en eso consiste la GRACIA del dharma.
Sugeríamos al principio que amaneció nuestro recién nacido siglo con los problemas de identidad que venía arrastrando el anterior (a kite blowing out of control on a breeze), en una embarullada época en la que cabría preocuparse por que toda gran idea lo sea por el mero hecho de ser publicitada a golpe de talonario (in the time when new media was the big idea), aunque en realidad sea la preservación de toda forma de vida la única idea verdaderamente sagrada (their lives are bigger than any big idea), algo que sólo se puede comprender humanamente cuando se siente que cada ser humano con el que uno se encuentra posee el mismo valor incluso que nuestra propia madre (no whos or whys, no one cries like mother cries for peace on earth), y se quiere llorar entonces por el sufrimiento humano cual toda madre haría por el dolor de sus vástagos, y no hay sentimiento más pleno y sincero que ése. Bono tiene muy claro, por tanto, que ya está harto de tanto egoísmo disfrazado de generosidad (sick of hearing again and again that there´s gonna be peace on earth) y que es por fin hora para el nuevo siglo de que asumamos nuestra RESPONSABILIDAD de apostar por el amor al prójimo, y de hacerlo en medio del atolladero en el que nadie sabe bien hacia dónde sopla el viento (I don´t know which way the wind will blow), lo cual sólo un hombre maduro y no infantil puede hacer, el que es capaz de valorar la luz porque ha comprendido las tinieblas a través de las que aquélla se conforma (a man who sees the shadow behind your eyes).
No nos engañemos respecto de nuestra sociedad, pues la mayoría de nosotros no parecemos ser conscientes de los peligros que acarrea la confortable indiferencia en la que vivimos, cuya pueril insolencia puede acabar volviéndose contra todos (what you mock will surely overtake you if you go in hard). Es la ley del karma: aferrados a nuestra identidad, pero sin saber asumirla, no somos capaces de dejar atrás lo que creemos que somos, lo que tenemos (you´ve got to living behind) y que vale tan poco en el fondo, pues flotamos sobre superficies y veleidades. Y despojarse de todas esas cosas no es fácil (and love is not the easy thing), pues hace falta valor (be strong) para ofrecer lo que uno es (something is about to give) y carecer de miedo para defender la condición humana (I´m not afraid to die, and when I´m flat on my back I hope to feel like I did). U2 saben que esa valentía es imprescindible para liberarnos del apego a nuestra identidad, el cual nos arrastra hacia la ofuscación de los vaivenes kármicos. Y es que, en efecto, nuestro único bagaje como personas es todo aquello que llevamos con nosotros y que no podemos dejar atrás (all that you can´t leave behind) pero que debemos a aprender a dejar en la cuneta durante el camino que nos lleva derechitos al bien ajeno, que es el nuestro. La Gracia no consiste, pues, en algo que recibimos sino en todo aquello que somos capaces de dar en función de todo aquello que hemos sido capaces de dejar atrás renunciando a ello (GRACE, she travels outside of karma). Así, justo en medio del atasco, perdidos junto a tantos otros, como en Nueva York, podemos encontrar en ellos lo que somos si atendemos un poco (in the stew, living happily). Por eso, como decía Bono en este definitivo gran disco con el que U2 se presentaron al nuevo siglo, la libertad tiene muchos sentidos pero una sola dirección primordial, cual puede percibirse en Nueva York si uno acierta a verlo al quitarse las gafas. Tú también (YOU TOO) puedes verlo si quieres.