
Peter Kuper

ISBN: 978-849686741-3; 208 páginas
PVP: 20 €; Sexto piso, 2009
Vaya por delante que nunca he estado ni en Oaxaca ni en México, así que les voy a hablar únicamente de un libro, no de una ciudad ni de un país. Ustedes disculparán.
Peter Kuper es un ilustrador (The New Yorker, Time, Newsweek...) del Upper West Side neoyorkino que decide tomarse un año sabático con el objetivo de «sacudir la limitada cosmovisión» de su hija Emily y de alejarse un poco de los Estados Unidos de la era Bush. El lugar elegido para Emily es Oaxaca, México.
Con ese punto de partida comienza el Diario de Oaxaca que decide «escribir» Kuper. Escribir está entrecomillado porque, desde luego, éste no es un diario al uso. Fotografía, texto y dibujos conforman un collage que hace que el libro sea, méritos aparte, una auténtica joya visual (además de estar maravillosamente encuadernado y de una acertada edición bilingüe).
El momento que elige Kuper para tomarse su apacible año sabático en Oaxaca coincide con un momento poco afortunado de la historia de la ciudad. Una huelga de profesores que se venía repitiendo anualmente acaba con el envío de antidisturbios por parte del gobernador, Ulises Ruiz Ortiz (URO, un acrónimo tan gráfico que da escalofríos), para reprimir las protestas. Murieron tres maestros y un periodista estadounidense. La idea de escribir, dibujar y fotografiar surge de la necesidad que tiene Kuper de expresar lo que está viviendo. Y de esa necesidad de expresar surge la de contar a sus amigos cómo son las cosas desde dentro, harto de ver cómo la prensa nacional e internacional interpreta a su manera unos hechos tan dramáticos; de esta forma el libro se convierte en un reportaje periodístico...entre otras cosas.
Porque Kuper no sólo cuenta las sombras de Oaxaca y de la corrupción política de todo un país. Cuenta mucho más. Cuenta México. El libro está lleno de luces (deliciosa la «Visión aromática») y de humor: la interpretación de la historia de México (estupendo el enfrentamiento entre Hernán Cortés y Moctezuma), la recreación de las ruinas de Teotihuacán, el boxeo, la Noche de los Muertos, Diego Rivera... Un México mágico, mítico y místico.
Armado con una cámara, una libreta y lápices de colores, Kuper, uno de los pocos extranjeros que permanecen en Oaxaca tras el estallido de los disturbios, recorre durante dos años la cotidianeidad de una ciudad en la que la injusticia es la rutina de todo un pueblo: buena prueba de ello son las numerosas fotos y recreaciones de grafitis, una de las pocas formas de protesta que tienen los oaxaqueños ante la fuerza del todopoderoso URO (unos grafitis que gritaban y que fueron borrados y dejaron de existir durante el año posterior a la revuelta. «Silencio visual», lo llama Kuper. Terrible).
Antes de terminar déjenme que esta impostora les recomiende también un paseo por la página web de Peter Kuper. En ella descubrirán la peculiar visión del mundo y del «cómo son las cosas» de este autor neoyorkino tan especial y tan polifacético. Y, si les quedan ganas, y espero que sí, disfruten de su interpretación de La metamorfosis de Kafka.
Busquen una excusa para regalar o regalarse Diario de Oaxaca. Además de disfrutar mucho estarán deseando tener también un año sabático o, si no, irán corriendo a su agencia de viajes a reservar un vuelo de ida a Oaxaca. Yo estoy en ello.
Más información en http://www.peterkuper.com/
© 2010, Judith Pérez Mayo
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