Síguenos en

 

Otras películas
en este número

 

Más películas
en El Impostor

El Impostor

Una lección de historia

New YorkTal vez los nombres de Peter Stuyvesant, Alexander Hamilton, William Tweed, Al Smith, Fiorello La Guardia o Robert Moses no sean universalmente conocidos, pero ellos junto con millones de personas a lo largo de la Historia hicieron la ciudad de Nueva York. Esta serie documental de 7 capítulos, y un octavo hecho con posterioridad y dedicado a la tragedia del 11 de Septiembre de 2001 de 16 horas de duración total es una joya dentro de la extraordinaria trayectoria de documentales American Experience, producida por la televisión pública estadounidense, la PBS, que narra la historia de esta ciudad a través de sus grandes nombres, personajes que cambiaron el curso de la historia de la ciudad de las ciudades, New York City. Escrito y dirigido por Ric Burns, cuenta con la narración del actor David Odgen Stiers y el testimonio de historiadores, políticos y artistas como Allen Ginsberg o Martin Scorsese, con la dramatización de actores como Eli Wallach, Paul Giamatti o Susan Sarandon, y con la música que Zbigniew Preisner compuso para las películas de Kieslowsky. Nos encontramos ante una obra maestra del género documental, con seguridad la obra definitiva sobre la historia de Nueva York, con impagables fotografías y filmaciones que nos hacen viajar en el tiempo por las calles de Nueva York.

En una ciudad que cambia cada día resulta un reto hacer historia pero…

Todo comienza en una isla habitada por los indios Lenape, y la llegada de la primera gran empresa de la Historia, la Compañía de las Indias Orientales, que reconoce el enclave ideal para el comercio con el Nuevo Mundo. Mediante acuerdos comerciales con los Lenape, los holandeses van desembarcando en la isla hasta hacerla completamente suya en 1626, 12 años después del primer desembarco. Manahatan («Isla de colinas») pasa a llamarse Nueva Ámsterdam, y pronto se convierte en un prospero puerto comercial. Los nombres de Broadway, Brooklyn o Bronx son derivaciones anglosajonas de apellidos holandeses que fueron dando nombre a las distintas zonas de Nueva Ámsterdam.

Peter Minuit fue el primer responsable europeo de la isla, que pronto se convirtió en desorden social, debido a la gran cantidad de bares. El severo Peter Stuyvesant (hoy más recordado por una marca de cigarrillos), nuevo director general, consiguió remediar la situación poniendo una serie de férreas leyes: estaba prohibido beber los domingos, pelear en las calles, correr por Broadway y fornicar con los indios. Sin embargo, la población no paraba de crecer y de asentarse económicamente gracias a la llegada de esclavos negros capturados en Angola. Se construyeron puertos, canales y muros para mantener alejados a los indios y a los ingleses. Algo completamente inútil, ya que la temida llegada de los ingleses se produjo en 1664. La imponente flota inglesa apostada frente a la isla provocó una reacción inesperada: los comerciantes, incluido el hijo de Stuyvesant pidieron la rendición. No les importaba a quién debían de pagar impuestos o quién dirigiese la colonia. Los ingleses ofrecieron pasajes gratis a los holandeses que no quisieran vivir bajo su mando. Nadie quiso volver. Dos días después Nueva Ámsterdam pasó a llamarse Nueva York, en honor al Duque de York. Al día siguiente todos los ciudadanos volvieron al trabajo, como si nada hubiera pasado. La población de indios se vio menguada notablemente con la expansión de los ingleses por los territorios limítrofes. El muro defensivo construido por los holandeses fue derribado, el lugar se llamó Wall Street (Calle Muro). El crecimiento fue constante y se hizo inevitable la Guerra de la Independencia. George Washington juró su cargo como primer Presidente de los Estados Unidos en el balcón del viejo Ayuntamiento de Nueva York en 1789. Un año después, sumidos en deudas y corrupción, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, propone trasladar la capital política a Washington, un sitio lo suficientemente lejos de Nueva York como para que no afectara a su progreso económico, social y cultural. Una decisión clave para el futuro de la ciudad. Murió en un duelo con el Vicepresidente Burr.

Estos son los comienzos de la ciudad, ampliamente documentados pero lo interesante del documental está por llegar. En 1809, Washington Irving escribió la primera historia (ficticia) de la ciudad y le dio el primer sobrenombre, Gotham, y a los neoyorkinos, Knickerbockers (de ahí el nombre del equipo de la NBA New York Knicks).

Mulberry StreetEn 1811 se decide la planificación urbanística de la ciudad, de las tierras habitadas (el downtown de hoy) y las que no, haciendo un ejercicio de predicción a una escala nunca vista, la cuadrícula. 12 avenidas a lo ancho y 155 calles a lo largo, sin respetar la propia naturaleza de la isla, que contaba con multitud de colinas. Los edificios se construyen y reconstruyen lo que hace imposible reconocer la ciudad cada cierto tiempo, algo que se mantiene hasta nuestros días. Se comienza a construir Central Park, Walt Whitman escribe Hojas de hierba, en una Nueva York que es ya una metrópolis, a la que cada día llegan cientos de inmigrantes a través de Ellis Island, sitio que merece la pena visitar ya que se conserva casi como en aquella época. Abraham Lincoln gana la Guerra de Secesión, zonas como Five Points son presa de la pobreza y las bandas (gangs) de gangsters, excelentemente recogida en el libro de 1927, Gangs of New York y en la película del mismo título dirigida por Martin Scorsese. W. Tweed La corrupta organización Tammany Hall, asociada a los demócratas, se hace con el control político, y ejercerá su influencia hasta la mitad del sigo XX. Su más famoso líder William Tweed (interpretado magistralmente por Jim Broadbent en la película de Scorsese), el político más corrupto de la historia de la ciudad consigue, a pesar de todo, enormes avances para Nueva York y es considerado uno de los habitantes más importante de su historia. Finalmente fue procesado y detenido en España en 1875.

Adelantándose a todas las ciudades, se dan cuenta claramente de que el futuro está en la electricidad y en el acero, comienza la construcción del puente Brooklyn y del metro. Las fotos que nos ofrece Ric Burns sobre el proceso son de una belleza asombrosa. Las primeras filmaciones de la ciudad, llamadas actualities datan de 1897, y consistían en escenas de calle y construcción, una constante hasta nuestros días. Vemos calles atestadas como nunca se había visto y nunca se ha vuelto a ver, gente de todas partes del mundo con una sola idea: trabajar, no descansar hasta conseguir sus objetivos. En solo 10 años, en una generación o en dos, las condiciones de cada familia habían cambiado y mientras los padres luchaban por mantener sus raíces, los hijos solo querían ser americanos, como retrató Francis Ford Coppola en la obra maestra El Padrino. 11 horas al día, 6 o 7 días a la semana, los neoyorkinos trabajaban sin ningún tipo de regulación y en condiciones en muchas ocasiones peligrosas, a veces en condiciones de esclavitud. Apasionante el relato, profusamente documentado, del incendio de la fábrica Triangle Waist Company en 1911. Trabajadoras, en su mayoría adolescentes inmigrantes, que trabajaban con las puertas cerradas por fuera, trataban de salir del edificio de 9 plantas. 200 mujeres quedaron atrapadas en las plantas superiores. En grupos de 3 o 4, cogidas de la mano fueron arrojándose al vacío mientras cientos de trabajadores se acercaban poco a poco a la fábrica. El mayor accidente laboral de la historia de la ciudad. Cientos de miles de trabajadores asistieron al funeral de las 141 víctimas. El juicio contra los dos propietarios fueron declarados inocentes, no habían violado ninguna ley (pues no las había). Se cambió la legislación, o más bien se creó. Bomberos y trabajadores hablaron a la comisión de Al Smith cuya reforma legal cambiaría las condiciones de trabajo. Los niños menores de 14 no podrían trabajar, las mujeres no más de 54 horas a la semana, entre otras medidas para evitar nuevos desastres. Estas medidas fueron adoptadas por el resto del país.

El triunfo de Al Smith era el triunfo de los inmigrantes en America. Desde niño trabajó en el mercado manteniendo a su familia. Sin ningún estudio llegó a ser uno de los mejores gobernadores de la historia de la ciudad, fue derrotado por Hoover en las elecciones a la Presidencia del Gobierno por su acento neoyorkino, su oposición a la ley seca, su relación con el Tammany Hall, y por la campaña en su contra realizada por el Ku Klux Klan y la Iglesia, que acrecentaron el odio de los americanos hacia todo lo que representaba Nueva York.

Ric Burns también nos entretiene con la apasionante carrera arquitectónica por construir el edificio más alto del mundo, entre el Bank of Manhattan y el Chrysler Building, en la primavera de 1929, meses antes del crash. Finalmente ganó Chrysler inesperadamente, al colocar una pagoda en el último momento. En los días claros los obreros de uno y otro edificio podían ver el progreso del contrario con total claridad. Ambos edificios recuerdan la carrera hacia el cielo, «the sky is the limit», como dijo Henry Ford. Un símbolo de los buenos tiempos, los felices años 20. Un carro tirado por un caballo, lleno de dinamita, chocó contra un edificio en Wall Street, el de J. P. Morgan. Un atentado en el que murieron 30 personas. A primera hora de la mañana siguiente la maquinaria capitalista funcionaba como si nada hubiera pasado. Producción-producción, fabricación en cadena.

Como E. B. White, Scott Fitzgerald amaba NY porque sentía que allí todo era posible. Fitzgerald trabajaba en una agencia de publicidad durante el día y escribía de noche, culminó así la novela que marcaría la década de los 20, El Gran Gatsby. Como bien dijo Fitzgerald «En la vida de los americanos no hay segundos actos». Cotton Club También asistimos al nacimiento de la publicidad, una nueva forma de crear deseos, la radio. Nueva York empieza a tener image selling. A través del cine, la radio, novelas…, se crea un símbolo de la ciudad, el Jazz. La primera música americana. Los negros no habían tenido un sitio específico en América, Harlem se convierte en su territorio. NY atrajo mucha población negra, entre ellos algunos de los artistas más importantes del siglo XX. Influyeron en una generación importantísima de la historia como Richard Hammerstein o George Gershwin. En NY un negro podía poner sus ideas artísticas sobre un escenario, se influían unos a otros en clubs míticos como el 21 Club o el Cotton club, que llevara al cine Ford Coppola.

Cindirella ManEn Octubre de 1929 en Wall Street la especulación rompió el saco de la economía americana. En menos de dos horas, los especuladores aterrados provocaron el caos en la economía. La gente se concentró a las puertas de la Casa de Morgan pero no hubo manera de detener la catástrofe. La gente había perdido los ahorros de toda una vida, sus casas, todo. El Crash del 29 dio paso a la Gran Depresión. Los felices años veinte pasaron a ser un recuerdo amargo, la miseria se apoderó de las calles de Nueva York. En Central Park se crearon las casas Hoover o Hooverville, que no eran más que chabolas, como podemos ver en la película Cinderella Man. Hubo multitud de desahucios, la gente vivía en la rivera del río, en los parques cuando no estaban en las colas eternas para recibir comida.

Mientras que la construcción del Chrysler y el Bank of Manhattan eran símbolos del poderío económico, la construcción del Empire State Building, en 1930, fue el símbolo de la esperanza, de la recuperación económica. Imágenes impactantes de la construcción, 3439 empleados en la obra en su momento álgido. Trabajaban día y noche, en grupos de 4, aún sabiendo que cuando la obra se acabara engrosarían la gigantesca lista del paro. Durante su descanso hacían barbacoas en la misma obra, cobrando 1,92 dólares la hora. Las fotos de Time son ya clásicas.

Fue inaugurado en 1931 por Al Smith y su sucesor como gobernador de Nueva York, Franklyn D. Rossevelt. La gente dio en llamarle el Empty State Building, por la cantidad de plantas vacías que tenía. El edificio de oficinas más grande de Nueva York, y del mundo, nunca llegó a ser un éxito comercial. El nuevo alcalde Fiorello La Guardia y Robert Moses se encargaron de sacar a la ciudad del shock que supuso la Gran depresión creando la ciudad del futuro. La Guardia, uno de los congresistas más combativos durante los años 20 expresó su furia contra los bancos y la Administración Hoover por dejar desamparados a los ciudadanos. Su ímpetu fue vital para la recuperación. Uno de los aeropuertos de la ciudad lleva su nombre. El primer día en el Ayuntamiento dijo lo siguiente: E finitta la cuccagna («No más almuerzos gratis»), demostrando con ello que no estaba dispuesto a tolerar más escándalos. Sus actividades favoritas eran requisar y tirar al río armas de fuego y maquinas recreativas. El New Deal de Roosevelt puso en marcha a nivel nacional las medidas de ayudas sociales que La Guardia ya llevaba tiempo aplicando con éxito en Nueva York. Robert Moses, apadrinado por Al Smith, hizo una de las contribuciones más aplaudidas a la ciudad de Nueva York, aunque más apasionado por el automóvil que por las personas, ideó el primer sistema urbano de autopistas, transformando sobre todo la zona oeste de Manhattan, nuevos puentes (la inauguración del Triborough fue un acontecimiento transmitido por radio a toda la nación) y creando gran cantidad puestos de trabajo, reabriendo fábricas de cemento de todo el país para las obras, en medio de la Depresión. Creó también el sistema de parques y playas públicas, refundó el Zoo del Bronx, prácticamente abandonado a su suerte por el Tammanny. Era el hombre adecuado para el momento concreto de la historia de la ciudad. A La Guardia le importaban las personas, a Moses la industria, formaron un equipo histórico, con grandes diferencias personales y políticas entre ellos, a favor de Nueva York. Harlem no tuvo tanta suerte como el resto de distritos, agravando la devaluación del barrio y creando lo que sería décadas más tarde, el gueto más grande de Estados Unidos. Los afroamericanos quedaron «recluidos» en espacios físicos. El Partido Comunista organizó piquetes en tiendas con el lema «no compres donde no puedas trabajar». Harlem explotó tras la detención del joven Lino Rivera por robar una pluma estilográfica. La policía lo dejó salir solo para poder dispararle fuera de la comisaría. La tienda del robo fue incendiada. Es la primera reacción violenta de los negros americanos en la historia de Estados Unidos. El resultado: 250 detenidos, 3 muertos, todos negros.

FuturamaLa Guardia creó una comisión para estudiar la economía y las condiciones de vida de los negros pero todavía la clase política no estaba preparada para enfrentarse al problema racial y no sería suficiente. En 1934, La Guardia insistió en que Nueva York debía tener un aeropuerto propio, Newark era New Jersey. También promovió la Exposición Universal en 1939, General Motors fue el encargado del más exitoso de los edificios, una enorme esfera en la que se podía ver una predicción de cómo sería Estados Unidos 40 años más tarde. Rascacielos y autopistas donde los coches conducen a sus ocupantes a barrios de casas unifamiliares solo accesibles en coche. Una gigantesca maqueta llamada «Futurama» que prevenía el modelo de futuro que quería General Motors, ¿quién creó el sueño americano?

La supremacía económica de Nueva York y de Estados Unidos comenzaba su reinado, Nueva York era oficialmente la capital del mundo. La muerte de La Guardia en 1947 dio paso a sus peores temores, Moses, sin el control de La Guardia, se convirtió, en un demoledor de barrios, en un constructor de autopistas con efectos irreparables. La gente marcha a los suburbios, como había adelantado General Motors. El coche, la gran pasión de Moses, se había hecho con la ciudad. Se comienza a construir en 1961 el Nuevo Madison Square Garden sobre la mítica Penn Station. Su proyecto de autopista elevada atravesando Manhattan hubiera necesitado de la demolición de Greenwich Village, litle Italy y Chinatown, su argumento «una ciudad se hace por y para coches, una calle sin coches es una calle fantasma». Los ciudadanos se organizan para evitar la perdida del legado antiguo de la ciudad y defenderla de los ideólogos de la arquitectura, que no miraban lo que había realmente en esas calles, solo veían sus maquetas, hasta que el ayuntamiento paró el proyecto. Se creó una comisión para la conservación y así evitar más situaciones parecidas. El resultado es que Manhattan es casi la única gran ciudad de Estados Unidos en la que no hay una autopista hasta el centro de la ciudad y en la que se puede vivir sin usar el coche.

Los sesenta y setenta fueron malos para la ciudad, Bronx ardía literalmente cada noche, la delincuencia no hacía más que crecer debido a los guetos creados por los movimientos arquitectónicos de Moses y Le Corbusier. La ciudad de Nueva York, se encontraba en grave crisis financiera. Los bancos se negaron a seguir prestando dinero. El alcalde recurrió al gobierno federal, la respuesta del presidente Ford fue «Los problemas financieros de New York han sido dejados en la puerta del gobierno federal para que el resto de americanos garanticen sus deudas, que no se sorprendan si el resto de los ciudadanos americanos dicen por qué». El rencor del resto del país contra todo lo que representa Nueva York nunca estuvo más claro. Finalmente, meses más tarde, accedió a otorgar las ayudas necesarias y junto a una nueva oleada de inmigración, sobre todo puertorriqueña y asiática, lograron impulsar la economía.

Mientras Woody Allen se convertía en el neoyorkino más famoso del mundo, un francés llamado Philippe Petit, proporciona al mundo el mejor recuerdo de la Torres Gemelas, consiguiendo atravesar furtivamente el cielo de torre a torre caminando sobre un alambre. No se pierdan el magnífico documental Man on Wire ganador de un Oscar en 2008. Las Torres Gemelas era un edificio con plantas vacías en 1973, en plena crisis, como lo fuera el Empire State Building. Fue el mejor momento de la vida de Petit, y de esa contrsucción, el símbolo de la globalización de la economía, que poco a poco, en los noventa, fue visto por empresas de todo el mundo como el edifico ideal para tener sus oficinas por lo que tenía actividad las 24 horas del día. Estados Unidos nunca había estado tan conectado al resto del mundo.En 1993 sufrió su primer atentado como icono del capitalismo pero en 2001 se convirtió en noticia en directo en todo el mundo. Nunca un rascacielos había caído, y el complejo del World Trade Center se desplomó al completo traumatizando a Nueva York, que era ese día el mundo entero. Los alrededores de lo que se llamó Zona Cero se llenaron de fotos de desaparecidos, Rudolph Giuliani, alcalde a punto de terminar su mandato, más conocido por haber «limpiado» Times Square de prostitución y maleantes, prometió que se reconstruiría. Giuliani habló con la prensa en todo momento sin lanzar mensajes de venganza. La película World Trade Center de Oliver Stone trata el día de la tragedia desde el punto de vista de los funcionarios de la ciudad, también sin aires de odio. El ex gobernador Mario Cuomo lo expresó perfectamente «había una gente con tanto odio que dio su vida por matar a otros, minutos más tarde unos hombres dieron su vida por salvar a otros».

Hoy, mientras la Zona Cero aún continúa siendo un solar en el que obreros trabajan a diario, Nueva York vuelve a ser lo que su destino le tiene reservado, la ciudad de las ciudades, el lugar donde todo es posible y el lugar donde se vive con más intensidad del planeta. La apasionante serie documental New York, a documentary Film da testimonio de todo lo que ha pasado, pero siempre hará falta un capítulo anexo, el Nueva York de cada uno, como diría Colson Whitehead. El Impostor está allí (aquí) para contarlo a través de su cultura.

We love New York more than ever.

© 2009, Aitor Aguirre


info@elimpostor.com

AnteriorSiguiente

 

© El Impostor, 2010
Inicio   :   Libros   :   Música   :   Cine   :   Contacto