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Luz universal

Penínsulas & Continentes (Universal, 2010) es un disco que define a su autora, Maria de Medeiros, actriz, directora y cantante, una mujer que trabaja en todo el mundo usando idiomas que van desde el portugués hasta el ruso, pasando por el inglés, el español o el francés. Algunos los domina y otros los dominará, es solo cuestión de que le ofrezcan el papel adecuado, no importa el país ni el idioma si la película es interesante para Maria de Medeiros.

Penísulas & Continentes

Esa universalidad la traslada también a su faceta musical, su nuevo disco es una mezcla de estilos con temas íntimos y cálidos en los que llega a cantar en italiano, valenciano o quimbundo entre otros idiomas. Maria de Medeiros es universal, y cuando se tiene la fortuna de estar cerca de ella se tiene la sensación de que viste la sabiduría de muchos lugares, y de haber trabajado con mucha gente. Maria de Medeiros sabe escuchar a sus músicos, disfrutar de ellos y con ellos. Abierta a la improvisación, en su último concierto en Sevilla invitó al escenario a Raimundo Amador, demostrando que es capaz de fusionarse y de adaptarse a cualquier estilo que se le ponga por delante.

Quedamos con ella en un hotel de Sevilla para mantener una breve pero interesante charla:

El Impostor: He estado escuchando tu versión del tema "They can´t take that away from me" antes de venir…

Maria de MedeirosMaria de Medeiros: Es una canción muy bonita. Es una cosa que he hecho para Arte, la televisión franco alemana. La hicimos este verano y era un programa donde cantaban actores.

El tono de voz, la sensualidad y la fragilidad al mismo tiempo me recordaban a las canciones de Marilyn Monroe.

Es verdad que yo adoro a Marilyn Monroe, como cantante, como actriz y eso que no puedo ser más opuesta a ella físicamente, pero siempre la he admirado mucho. Es una grandísima actriz que ha hecho una aportación a la música extraordinaria. Realmente sí es verdad que la tengo como referencia. Recientemente ha salido un libro con sus poemas y reflexiones y creo que era una mujer con mucha profundidad. Ahora se está descubriendo la mujer que realmente fue.

¿Qué expresas distinto con la música a lo que expresas como actriz o directora?

Yo lo que intento es traer a la música mi técnica o mi expresividad porque siempre he cantado un poco pero como actriz, nunca me he formado como cantante. Lo que me gusta, en todo, es explorar las fronteras. Estar en la frontera entre actuación y música, como me gusta estar en la frontera entre dirección y actuación. Me gusta explorar los límites.

En tu primer disco, A little more blue, homenajeas a cantantes como Chico Buarque o Caetano Veloso. Cantantes que son más que cantantes. ¿También es un homenaje a una etapa de tu vida?

Sí, seguramente. Tuve una iniciación musical bastante atípica porque soy hija de músico clásico. Él es pianista, maestro, compositor y musicólogo, y crecí en Austria, en Viena, la capital de la música clásica, rodeada de músicos clásicos, de modo que conocía muy bien la música clásica, fue mi cuna. Allí conocí la música de Stravinsky, Beethoven, Mahler, y por supuesto Mozart, pero no sabía quienes eran los artistas pop. Nunca había escuchado a los Rolling Stones o a Chico Buarque. Fue volviendo a Portugal, con la Revolución de los Claveles, cuando descubrí otros horizontes, otras músicas que hasta entonces desconocía, entre ellas la música brasileña, que de alguna forma para mi quedó siempre asociada a la revolución y a ese espíritu de efervescencia y de contestación que había en Portugal. También descubrí el Jazz, me encanta Charlie Mingus porque también tiene esa dimensión peleona y contestataria, se siente en su música. Seguramente A little more blue era un homenaje a esos grandes autores brasileños. A Chico Buarque por supuesto, casi todas las canciones son de él en el disco. También a Caetano y a Gilberto Gil. En el espectáculo que corresponde a ese disco me dediqué a traducir las letras porque quien no entiende portugués se pierde mucho del picante de esas canciones, que estaban escritas para pasar a través de la censura. Todo era muy subversivo, la censura les decía que quitaran una palabra y ellos ponían una más subversiva todavía y era todo como un juego. En una entrevista muy bonita Chico Buarque decía que era verdad que la censura le había molestado mucho pero que él también les había molestado bastante. Yo intenté traer ese juego al público que no entiende portugués, traduciéndolo al español, al francés o al italiano.

Maria de Medieros y Raimundo Amador

De esa vuelta a Portugal, hablas en tu película Capitanes de Abril.

Estuve muy metida porque mi madre en esa época era periodista política, yo era una niña de 9 años y a través del trabajo de ella yo acabé conociendo prácticamente a todos los protagonistas de la revolución. Para mí era un objetivo en la vida hacer una película contando esa historia, y desde el punto de vista de sus protagonistas porque en las revoluciones, y esto lo aprendí haciendo la película, hay cuestiones muy subjetivas. En hechos históricos muy recientes, hay mucha gente que se atribuye una importancia inmensa que es subjetiva, o que no es cierta.

En la película los personajes lo arriesgan todo sin esperar nada a cambio.

Con mucha generosidad, es cierto. Luego vinieron los que se han atribuido mucha importancia sin haberla tenido pero efectivamente lo que me gustó de esos protagonistas, de estos chicos tan jóvenes que hicieron la revolución, que eran militares, es que fue un gesto único de una generosidad increíble. No hay muchos ejemplos así en la historia mundial, de un golpe de estado militar que no se convierte en una dictadura militar, todo lo contrario, se convierte en una democracia. Fue realmente un gesto muy bonito que a veces la gente no lo entiende, piensa que mi película era muy ingenua o que ellos eran muy ingenuos pero no por ser uno generoso en ingenuo.

Ese espíritu por desentrañar la verdad también está en tu excelente documental Je taime moi non plus (artistas & críticos). En él analizabas la relación entre cineastas y críticos de cine. Ahora te estás exponiendo a los críticos musicales ¿Es muy distinto el mundo de la crítica musical al cinematográfico?

No, cuando empecé a hacer esa película quería hablar de todas las ramas de la crítica, no solo de la cinematográfica. Incluso sobre periodistas que hacen artículos sobre coches, he oído que incluso hay veces que de repente les pueden regalar un coche. Ya les gustaría a los que hacen cine, que solo se ganan, a veces, un jamón, pobrecitos [risa]. Cuando volví de Cannes tenía mucho material, 80 horas con cosas muy bellas porque tanto críticos como directores hablaron de forma muy honesta, muy abierta. Entendieron que era un juego muy abierto. Me limité al cine, pero yo creo que es como un paradigma. La crítica es algo muy importante que hay que aceptar, siempre habrá quien no esté contento y a quien le guste, es parte del juego.

Hay muchos países muy diferentes que significan mucho para ti como Portugal, Austria, Francia… Como actriz has trabajado en películas tan distintas como Henry y June, Pulp Fiction o Airbag

Y este año he tenido experiencias muy nuevas en ese sentido. He hecho una película que se llamará Viaje a Portugal, con el director Serge Truffaut, donde interpretaba a una ucraniana e hice toda la película en ruso, que es una lengua que no hablo. Fue una nueva experiencia para mí, y fue muy interesante [Maria de Medeiros habla seis idiomas]. Además me han transformado, en la película soy rubia y soy como otra persona, hablando una lengua que no domino. Justo después hice la película de Marjane Satrapi, donde hacía de iraní. Ha sido muy interesante ser rusa e iraní en el mismo año.

Has trasladado esa mezcla de culturas, estilos e idiomas a la música en tu nuevo disco Penínsulas y continentes

Es verdad, mi fascinación por las distintas culturas, por la música que hay dentro de cada lengua, es mi pasión, y he trasladado eso a este disco, que es un viaje. Un viaje geográfico por las costas atlánticas y también un viaje lingüístico y en el tiempo, porque hay una canción de Ausias March, un trovador valenciano del siglo XV, una canción de Lenine, un roquero actual de Brasil, también hay un tema de El último de la fila. Es un viaje muy subjetivo y también muy afectivo por las cosas que me han apasionado en los últimos tiempos.

© 2010, de la fotografías y texto Aitor Aguirre


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