Síguenos en

Más libros
en este número

Más libros
en El Impostor

El Impostor

Douglas Coupland

Las amantes

Traducción de Facundo Piperno

ISBN: 978-84-7669-979-9;

312 páginas; PVP: 20 €

El Aleph, 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Douglas Coupland forma junto a Bret Easton Ellis y Chuck Palahniuk el tronco de una generación de novelistas norteamericanos, la nacida en los primeros años de la década de 1960, que realiza una crítica abierta al modelo consumista mediante su ridiculización y su reducción al absurdo. Si en Ellis impera el vacío interior de los personajes y en Palahniuk se muestran las aristas más desgastadas del lienzo americano en forma de individuos marginales y freaks de feria, en Coupland está presente una reacción más directa (no en vano es canadiense, y por tanto un poco más “temperado” que sus compañeros) pero a la vez más literaria por momentos, en tanto en cuanto siempre ha demostrado mayor capacidad de sustraerse a los elementos críticos para dar más cabida a la narración.

Su último libro, Generación A (el título está tomado de un discurso de Vonnegut), bien podría optar por su argumento al próximo Premio Nebula. Cinco jóvenes, cada uno de una parte distinta del mundo, son misteriosamente picados por abejas. Este suceso, aparentemente inocuo, se convierte en un fenómeno mundial en cuestión de días (el tiempo que tardan todos los jóvenes en experimentar la picadura, que no es simultánea) y los sujetos en cuestión son secuestrados por unidades científicas especializadas para ser recluidos en entornos completamente asépticos y analizados allí minuciosamente. Luego son enviados a una isla casi desierta, donde convivirán juntos hasta que se encuentre el vínculo común que les ha hecho elegidos por los insectos. La razón: en el futuro no muy lejano que presenta Coupland, las abejas se han extinguido lustros atrás, y su aparición puede resultar determinante para el futuro no sólo de los chicos sino de la Humanidad, como se demuestra en la segunda parte del libro.

Como Coupland viene de Generación X, de J-Pod y de Girlfriend in a coma, libros inequívocamente implicados en algo más que el entretenimiento, desde el principio se sospecha que esta última entrega tiene que traer algo más consigo. En efecto, Generación A es una novela acerca de la necesidad que tienen los individuos de generar historias para vertebrar su propia realidad, y de cómo éstas forman el núcleo de los recuerdos porque todo se cuenta a través de ellas. En esto coincide con su aclamada gemela, Generación X, pero es precisamente eso, la historia, lo que pierde el autor cuando a mitad de la novela su argumento deja paso a los relatos off-topic de cada uno de los personajes. Hasta entonces los cinco jóvenes se van alternando en la narración (al más puro estilo Nocilla, por hacer un símil “local”) y el libro permanece equilibrado y tan rico en matices que es imposible de resumir en unas pocas líneas. Nos lleva de París a Nueva Zelanda, y de Iowa a Sri Lanka pasando por Canadá, y mientras tanto es capaz de describirnos los jerséis más vendidos de Abercrombie & Fitch o descubrirnos qué es un “bocadillo terrestre”. Todo ello en una sociedad que es una evolución “malvada” de la nuestra donde la comunicación ha sido colonizada por la tecnología y cada evento merecedor de atención es magnificado hasta el ridículo, y donde el Solon, una droga sintética, suprime la preocupación por el futuro (¿les suena?).

Pero desde el traslado a la isla de los cinco la trama deviene un tanto aburrida, se desinfla el poder descriptivo que antes sirve muy bien para situarnos en entornos completamente ajenos al nuestro, y uniforma tanto las voces de los personajes como las historias que cuentan, lo que unido a la monotonía de la estructura hace que nos encontremos una obra imperfecta, de esas a las que parece que le sobra alguna página. Conserva Coupland, no obstante, aquello que le ha hecho ser idolatrado por varias generaciones: su capacidad para escribir frases decisivas en cada esquina del texto y para retratar a sus personajes por lo que hacen, más que por lo que son. Sirva como ejemplo que Zack, granjero postadolescente de Iowa, es picado por la abeja mientras, desnudo, ara un pene enorme con su tractor en un campo de maíz, o que Diana, otra de las “picadas” se llama así por Diana de Gales.

Destacan entonces, más que el argumento, los detalles, como el fantástico el poder predictivo de la obra. El mejor de sus personajes, Harj, que trabaja en un call center de Sri Lanka (de Trincomalee, concretamente: traten de quitarse esa palabra de la cabeza cuando terminen de leer el libro y luego me cuentan cómo) es un huérfano que perdió a su familia después de un tsunami. El caso es que el fenómeno, claramente inspirado en el tsunami indonesio de 2004, contiene también un temblor de tierra que nos lleva directamente a la actualidad japonesa. Y las abejas, qué decir de ellas después de haber encontrado esto durante la escritura de esta reseña.

Por estas y otras cosas, una vez que se recuperan las incógnitas que habían quedado pendientes en la primera parte y la narración se desencadena hasta un final con tintes de apoteosis, Generación A es una lectura que merece la pena hacer antes de que el inexorable avance tecnológico nos deje, para disgusto del autor, sin la capacidad de concebir historias.

 

© 2011, Roberto Domínguez

 

© El Impostor, 2011
Inicio   :   Libros   :   Música   :   Cine   :   Contacto