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Clint. Así de directo es el nombre de la banda de rock instrumental de los Harrys. La banda se llama como Clint Eastwood, Clint, porque si se llamase de cualquier otra forma no impondría lo suficiente para hacer música instrumental en este país. Sus cuatro componentes se apodan Harry, muy probablemente para estar a la altura de la música que hacen. Y es que Clint suena a elegancia peliculera.

Harry el Fuerte (teclados, trompa y trompeta), Harry el Sucio (guitarra, bajo y teclados), Harry el Ejecutor (guitarras, bajo y mandolina) y Harry Callahan (batería), sin caer en virtuosismos o largos y aburridos desarrollos, consiguen plasmar en tres o cuatro minutos de canción lo que pretenden y no les hace falta más. Y si es cierto aquello de «lo bueno si breve dos veces bueno» entonces ellos son doblemente buenos.

Su primer disco, Alégrame el día, editado por Siesta 206 en 2005, homenajea en apenas 30 minutos al personaje creado por Don Siegel allá por los setenta de forma intachable, como no podía ser de otra manera. Y ello les vale convertirse ese año en «Nuevo Talento FNAC». Un disco con temas como «A sangre fría» o «El hombre que se (con)venció a sí mismo» de esos que cuando escuchas por segunda vez no puedes evitar silbar la melodía, como si fueran canciones que conoces de toda la vida.

Su rock peliculero les lleva a componer la banda sonora de una película muda, Berlin: Sinfonía de una ciudad, de Walter Ruttmann (1927). Banda sonora que interpretarían en directo en varios festivales y de la que salen algunos de los temas de su segundo disco.

«Amigo, no se lo tome a mal, pero los tipos duros también bailan. Se lo digo yo.» Y yo no es ni más ni menos que Constantino Romero, aquel que pone voz a nuestro Clint Eastwood. Así de rotundo comienza el segundo disco de Clint, Los hombres duros también bailan (Siesta 236, 2008) que te obliga como poco a quedarte sentado en tu cuarto y no levantarte de la silla hasta que no termines los deberes (escuchar el disco entero, por supuesto).

Las referencias a Ennio Morricone («Ocaso y Funeral de Morris»), Lalo Schifrin, Nino Rota (en la versión que hacen de «Il Padrino»), The Shadows o incluso Wilco, son evidentes. Pero no te engañes, el sello personal de la casa es incuestionable ya que sólo ellos, vestidos de traje y corbata, son capaces en una misma canción de enfundar un revólver y sacudirse el polvo de las botas con espuelas y terminar tocando palmas y rematar la faena con un Olé torero («Negro zaino derrotando en tablas»).

Si no conoces a Clint aún estás de suerte, porque Clint vuelve a subirse a su Ford Galaxie 500 para patrullar las calles en su nueva gira, el mes que viene. Y en esta ocasión no serán las calles de San Francisco y sus cuestas sino las calles de Segovia, Burgos, Huesca y Murcia que, sin contar con tanto glamour peliculero, son ciudades que nos pillan mucho más a mano.

Al margen de modas, convencionalismos y estilos está Clint. «Aunque —como ellos mismos terminan firmando su corta biografía— pretendan quedarse al margen, no están solos, porque por el camino han ido encontrando amigos que les han prestado sus manos, sus armas y su puntería». Y parece que están dando de lleno.


Web: www.clintmealegra.com
Myspace: http://www.myspace.com/harryclint

 

© 2010, Javier Benito


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